Una tarta de boda no es un producto de catálogo, sino una pieza hecha a medida. Por eso el precio no se fija por unidad, sino por el conjunto de decisiones que tomamos juntos. Estos son los factores que más pesan.
1. El número de invitados (porciones)
Es el punto de partida. No cuesta lo mismo una tarta para 40 invitados que una pieza —o una combinación de tarta y mesa dulce— para 200. A más porciones, más producto, más horas y, a menudo, más pisos o piezas de apoyo.
2. El diseño y su complejidad
Un acabado semidesnudo y natural requiere un trabajo distinto al de un fondant liso perfecto o una pieza escultórica con volúmenes, texturas o pan de oro. Las flores naturales, las flores de azúcar modeladas a mano o los detalles pintados suman horas de taller.
3. Los ingredientes
Trabajamos con producto de verdad: mantequilla, almendra, miel de la Alpujarra, cítricos del Valle de Lecrín, chocolate de origen. La calidad de la materia prima se nota en el sabor y también en el presupuesto.
4. La entrega y el montaje
Llevar y montar una tarta de varios pisos en un cortijo entre olivares o en un venue con vistas a la Alhambra tiene su logística. La distancia hasta el lugar y las condiciones del montaje —calor, exterior, horario— forman parte del servicio.
5. La temporada y la fecha
Los fines de semana de temporada alta tienen una demanda muy alta y una producción limitada. Reservar con antelación no solo asegura tu fecha: también da margen para diseñar con calma.
Entonces, ¿cómo pido presupuesto?
La mejor forma de saber cuánto costará vuestra tarta es contárnoslo: fecha, lugar, número de invitados y vuestra inspiración. Con eso preparamos una propuesta de diseño y un presupuesto claro, sin compromiso, en 48 horas. Y antes de decidir, os invitamos a una cata en Granada, porque una tarta de boda tiene que estar tan buena como bonita.